Razones de política criminal han supuesto la proliferación de materias jurídicas antaño inexistentes, como la denominada por parte de la doctrina como “derecho al silencio”, llegando a la utilización del derecho penal para su protección, y ello con gran acierto toda vez que protege aspectos esenciales de la vida de las personas tales como el descanso, la salud y, en definitiva, aspectos que inciden de manera directa en el bienestar y felicidad de las personas; la lesión de los referidos bienes jurídicos resulta muy grave, debiendo ser protegidos por el ordenamiento jurídico y en especial por el Derecho Penal.

No obstante, cabe destacar que las conductas lesivas pueden ser muy diversas, con merecimiento de distinto reproche, existiendo medios jurídicos alternativos al Derecho Penal para su protección, especialmente en el Derecho Administrativo sancionador; a la vista de diversos nuestra experiencia, cabe afirmar que si bien resulta muy acertada la utilización del Derecho Penal, debe serlo ante la estricta observancia del principio de intervención mínima y última ratio, pudiendo los perjudicados de la producción de ruidos, obtener protección y respuesta más proporcional en otros órdenes jurisdiccionales, debiendo reservarse la jurisdicción penal para los supuestos de mayor gravedad.

Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona. Sección Décima. Delito contra el medio ambiente